Entre la zona polar y ecuatorial, existe una franja intermedia en la que se dan temperaturas templadas. Si estas temperaturas van acompañadas de lluvias, posibilitan la formación de algunos de los paisajes con mayor diversidad biológica del planeta.
En esta zona podemos encontrar tres grandes biomas: los bosques caducifolios, las estepas y praderas, y los bosques y zonas de matorral mediterráneo.

Bosques caducifolios

En las zonas con veranos templados, inviernos fríos y una humedad relativamente alta, el paisaje está dominado por bosques de robles, hayas, castaños, etc. Estos árboles pierden las hojas cada otoño y éstas brotan, de nuevo, en primavera.
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Bosque caducifolio en Lugo

Los bosques caducifolios proyectan una sombra densa en verano, por lo que son escasas las plantas herbáceas que viven bajo los árboles, debido a la falta de luz. En los bordes y en los claros existen numerosos arbustos y plantas herbáceas que sirven de alimento a los animales que habitan en lo más espeso del bosque.



Praderas y estepas

En las zonas continentales llanas y alejadas de las costas la humedad disminuye, los veranos son cálidos, los inviernos muy fríos, y se generan fuertes vientos; la conjunción de estas características propicia que se deseque el suelo.
Estos factores condicionan la existencia de amplias extensiones de vegetación herbácea llamadas estepas y praderas. En la actualidad, la mayor parte de estos biomas han desaparecido en su estado natural, porque se han sustituido por grandes extensiones de cultivos, especialmente de cereales.
Debido a la existencia de hierba abundante, las praderas y las estepas estuvieron pobladas, hasta que el hombre las invadió masivamente, por grandes herbívoros agrupados en manadas. Los ejemplos más representativos son los bisontes de Norteamérica o los caballos de Asia.

Bosque y matorral mediterráneo

En las zonas mediterráneas los veranos son secos y cálidos y los inviernos templados y moderadamente húmedos. Estas circunstancias favorecen la existencia de paisajes en los que predominan los arbustos y los árboles de hoja peremne, plana y de superficie endurecida, que resiste bien la desecación.
En las zonas menos alteradas por la acciòn humana, el paisaje mediterráneo está formado por un bosque de especies como la encina y el alcornoque. En otras zonas, la tala de árboles, el fuego propiciado por la sequedad del verano y el pastoreo de animales domésticos hacen que en el paisaje predomine la vegetación arbustiva.
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El monte mediterráneo ofrece abundante alimento por lo que puede mantener una variada fauna de herbívoros, como cérvidos, roedores, conejos, etc, que servirán a su vez de alimento a carnívoros, como linces, lobos, águilas imperiales, etc.
Todos estos animales, herbívoros y carnívoros, son los característicos de la fauna ibérica, ya que el bioma mediterráneo es el paisaje natural más representativo de nuestra península.